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¿Te imaginas poder tener una conversación con un familiar en el sofá de casa, aunque se encuentre a miles de kilómetros de distancia?

El pasado 28 de octubre, el mundo de la tecnología despertó con la noticia de que Facebook cambiaría su nombre a Meta. Sin duda, una gran novedad que, aunque ahora no seamos del todo conscientes, marcará un antes y un después en el mundo de las redes sociales y de internet. Cuando Mark Zuckerberg, fundador de la compañía, anunció el cambio, millones de personas en todo el mundo se hacían la misma pregunta:

¿Y por qué Meta?

Sin duda, se trata de una gran apuesta para el futuro. Y es que Zuckerberg decidió lanzar un órdago a lo que actualmente conocemos como internet o redes sociales. Quiere ir más allá y apuesta por desarrollar una especie de mundo virtual, el metaverso, en el que pasaremos gran parte de nuestro tiempo. Como si fuera un mundo paralelo al que vivimos ahora. Este concepto ya se lleva escuchando levemente durante los últimos años, pero ha sido ahora cuando ha tomado muchísimo protagonismo. 

Para empezar a entenderlo, primero hay que preguntarse ¿qué es un metaverso? Según la RAE, la palabra está compuesta por el prefijo ‘Meta’, que significa ‘más allá’, y la raíz ‘verso’, una derivación regresiva de ‘universo’. Es el término que se utiliza para describir el concepto de una interacción futura de internet formada por espacios virtuales tridimensionales compartidos y persistentes vinculados a un universo virtual percibido.

Será el lugar donde las tecnologías unan sus fuerzas para mezclar la realidad con lo virtual. Hará posible que podamos tener todo al alcance de nuestras manos virtuales y poder materializarlo en nuestra vida real. Que forme parte de ella aunque sea algo digital. Según la compañía, la tecnología que están desarrollando dará al entorno digital o virtual una verosimilitud suficiente como para que sintamos la comodidad de estar en un mundo paralelo.

¿Y qué cambios va a traer Meta? ¿Qué vamos a necesitar?

Ya no nos va a servir una simple pantalla, algo a lo que llevamos acostumbrados desde hace unas décadas. El mundo digital existía en ellas y cuando despegábamos la mirada de nuestro móvil, ordenador o Tablet, ese mundo se apagaba. Ahora, el metaverso significa llevar a Facebook al siguiente nivel. Significa meterse en un universo, diseñado por Facebook (o Meta), donde todo lo que veamos, oigamos o toquemos sea una experiencia de realidad virtual. Y aquí toman protagonismo los visores de Realidad Virtual y los de Realidad Aumentada, dispositivos que todavía tienen que seguir evolucionando mucho más ya que, todavía, nos encontramos en los inicios y falta mucha tecnología para conseguir un sistema de metaverso completo.

¿Cuándo se hará realidad?

Actualmente, el metaverso es sólo un concepto que está empezando a construirse. La empresa Meta, antes conocida como Facebook, anunció que tiene pensado invertir una gran cantidad de dinero para convertirlo en real.

Tal y como anunció Zuckerberg, todavía no existen las tecnologías que pueden hacer real el concepto de movernos por ese mundo digital de la forma más realista posible. También falta el diseño de toda la infraestructura. Se sabe la idea, pero hace falta llevar a cabo cómo serán las regiones, las calles… únicamente existen algunas habitaciones virtuales que están usándose para llevar a cabo las primeras pruebas.

Próximos años…

Durante los próximos años iremos viendo y conociendo nuevos dispositivos que nos permitan familiarizarnos poco a poco con el concepto de ‘metaverso’ y que buscarán conectarnos con esta nueva realidad virtual. La idea es que en el futuro sean muy completos y de precios asequibles, pero hasta que eso sea una realidad y sobre todo al principio, todavía no permitirán grandes interacciones y sean bastante caros.

Por lo tanto, todavía estamos muy lejos de poder conectarnos a un metaverso en el que interactuar, pero sí que el objetivo está más que claro: Conseguir acercarnos al lugar en el que lo digital esté en nuestro día cotidiano, y no con un simple teléfono móvil. Sino que podamos vivirlo y sentirlo.

Irene Iriarte Cuesta

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