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Nuestra mente es quien dirige nuestra vida. No somos nosotros los que vemos, es nuestro cerebro quien interpreta lo que estamos viendo. Muchos de nuestros problemas provienen de nuestros pensamientos y de la forma que tenemos de ver la vida. La vida es muy corta para perderla en preocupaciones innecesarias, y sentimientos negativos en vez de vivirla de manera plena.

A continuación te damos algunos consejos para disfrutarla de la mejor manera posible, aunque somos conscientes que muchos de ellos no está en nuestras manos llevarlos a cabo, pero no intentarlo sería un error:

 

1. El descanso es importante

Un buen descanso incide directamente en nuestro estado salud y de ánimo y nos ayuda a mejorar nuestra actitud. No trasnoches mucho. Para el cuerpo es mejor levantarse pronto que acostarse tarde. Funciona con la luz del día. Si te gustan las series de la noche, grábatelas y las ves de día. Tu cuerpo te lo agradecerá.

2. Aprende a relajarte

Los métodos de relajación, cualquiera que se elija favorece al control de emociones y estrés. Da igual que uses yoga, taichí o papiroflexia, es lo de menos. Aprende a respirar, a contar hasta tres y a seguir el día de la manera más relajada posible. Una persona relajada es más fácil de tratar y favorece las relaciones de amistad.

3. Botella medio llena

Debemos buscar siempre el lado positivo de la vida. Los problemas nos ayudan a ser más fuertes, debemos aprender de ellos. No nos vengamos abajo. La ventaja de hacernos mayores es que nos ha tocado enfrentarnos a un montón de problemas en nuestra vida, es decir que conocemos también muchas soluciones. Además ya sabéis, ¿Que un problema no tiene solución? No perdáis el tiempo en él. El tiempo es oro, pasad página. Esto no significa no ser constante, pero si una puerta está cerrada y al llamar no nos contestan, buscamos una abierta, no nos quedamos a ver si vuelven. Igual ya no vive nadie allí.

4. Acéptate como eres

No pierdas el tiempo pensando en cómo deberías ser, o cómo deberían ser las personas que te rodean. A determinadas edades, en vez de eso, aprende a aceptarte tal cual eres y trata de cambiar aquellas cosas que te molesten de tí mismo, del mismo modo acepta a los demás y no tomes las cosas de manera personal. ¡No merece la pena!. ¡Ah! y recuerda que, como seres humanos que somos, todos, absolutamente todos, podemos cometer errores. ¡Aprende de ellos!.

5. Disfruta el día a día

Muchas veces perdemos el tiempo pensando cómo queremos que sean las cosas en el futuro y o cómo lo fueron en el pasado y nos perdemos lo maravilloso de las pequeñas grandes cosas de la vida que la hacen encantadora y única. Da igual la edad, unos tenemos mucho pasado y poco futuro, o poco pasado y mucho futuro. Además nadie está libre de un accidente y todo ese presente perdido por el futuro calculado…

6. Aprende a decir “NO”

No podemos complacer a todo el mundo. Debemos aprender a decir a decir NO sin sentirnos culpables o creer que puedes lastimar a alguien. Muchas veces lastimamos más no diciendo no en algo que no podemos dedicarle lo que necesita. No estamos en este mundo para cumplir las expectativas de los demás, el famoso “qué dirán”. Es algo que nos desgasta enormemente.

7. Haz ejercicio

Tengamos la edad que tengamos, debemos hacer ejercicio. Eso sí, adecuado a nuestras posibilidades. Es ejercicio tanto el que con treinta años se entrena y corre una maratón, como la persona que por su edad o condiciones físicas sólo puede pasear o realizar bicicleta estática. De esta forma elevamos los niveles de endorfinas, adrenalina y serotonina aumentando el optimismo y desechando los pensamientos negativos.

8. Confía en alguien y siente las emociones

Si hay algo que los años te enseñan, es a darte cuenta de la importancia de tener a alguien a quien poder confiar abiertamente nuestra alegrías y tristezas. Una amistad, una pareja a la que puedas expresar las emociones, la esperanza, el entusiasmo, los proyectos, tus miedos, tus alegrías…

 

 

Y para terminar, el 9 y no por ello más o menos

importante, cuando te pregunten qué

tal estás, contesta siempre “BIEN“. El amigo que bien te

quiere se alegrará y aquel que no te quiera…